martes, 9 de febrero de 2010

FELIZ CUMPLEAÑOS A MI!!!

Martes 09 de Febrero de 2010 a las 00:20 hs

Un seis de febrero de 1983 en un departamento de una portería de un edificio del barrio de Retiro en Capital Federal empecé a fastidiar a la que sería mi mamá de ese día en adelante. Eran las dos de la mañana cuando por instinto empujé algo que hizo que la persona que llevaba en su vientre creyera que se había orinado en la cama… siendo en realidad el líquido amniótico que dejaba de ser mi hogar. Lo último que alcancé a comer a través del cordón umbilical fue el pollo al horno que habían cocinado la noche anterior.

Esa joven pareja que serían mis padres habían conseguido un trabajo temporal haciendo una suplencia a un encargado de edificio cuya esposa sería mi madrina. Estaban pasando unos días en ese pequeño departamento, descansando del hotel donde Vivian, tratando de conformar una familia.

Esa noche del cinco de febrero de 1983 mi futura mamá había lavado toda su ropa salvo lo que tenía puesto… resulta que lo que tenía puesto sufrió daños colaterales a través del líquido amniótico. Por lo tanto la ropa de mi futura madrina sería la indicada para ir al hospital.

Mientras mi futura mamá se preparaba para dar a luz a un hermoso ejemplar de humano, el que sería mi padre realizó una maratón al hotel donde habían dejado mi primer muda de ropa y el bolsito correspondiente que justo ese día fue el único que lo dejaron el hotel… (Las leyes de Murphy me acompañarían el resto de mi vida).

Un amable taxista llevó a la parturienta al Hospital Rivadavia junto a su esposo. Eran alrededor de las seis de la mañana de ese domingo cuando un ansioso cachorro de humano no dio tiempo al partero ni siquiera a ponerse los guantes y creo que no se lavó las manos. Pero resulta que en un acto de valentía el ciudadano número treinta millones setenta y ocho mil quinientos y pico saldría de su refugio, preparado para crecer, aprender, madurar y morir.

Veintisiete años después ese humano un poquito más maduro se embarca una noche del cinco de febrero camino a ver a su madre.

Salí de Corrientes esa noche y a los dos minutos pasada la medianoche (ya era seis de febrero), el autobús tuvo que detenerse en la ruta por la severidad de la tormenta. Mientras el colectivo se mecía de un lado al otro, los primeros minutos de mi cumpleaños número 27 los pasaba sonriente viendo y viviendo la hermosa tormenta eléctrica que nos tenía atrapados. Pasan las horas y ya habían pasado las seis de la mañana (hora oficial de mi nacimiento)… Murphy empezaba a hacerse presente.

Obviamente lo único que quería era llegar lo antes posible a casa, porque esperaban ansiosos al cumpleañero… por lo tanto iban a pasar cosas que solo pasan cuando menos las necesitas. Las cuales paso a enumerar:

Ya pasadas las seis, me despierto de mi interrumpido sueño y noto algo raro en el paisaje… “nos pasamos de Escobar” le dije a mi conciencia… (Bajándome en Escobar, cincuenta kilómetros antes de capital federal, y tomándome un remmis a las seis y media estoy en casa). Con toda la amabilidad que el caso requiere, le hablo a auxiliar de abordo y le planteo su incompetencia en su trabajo, su falta de respeto, su ineptitud y exijo el pago de un taxi desde Retiro a Escobar… con toda la amabilidad que el caso requiere el auxiliar me invita amablemente (con un tono tembloroso en su voz) a que me siente en mi lugar. Con toda la amabilidad que el caso requiere pido al auxiliar que me diga su nombre así puedo quejarme en las oficinas de su empresa para expresar mi disconformidad con su labor. Con toda la amabilidad que el caso requiere se hizo muy bien el distraído invitándome otra vez a sentarme exponiendo que no es necesario que me haga el malo… Yo haciéndome el malo? Pagaría por verlo jaja.

Obviamente nunca supe cómo se llamaba el individuo, nunca me fui en taxi hasta mi casa y nunca fui a quejarme a las oficinas de la empresa de transporte.

Eran ya las siete y media de la mañana y estaba en Retiro, a 60 km de mi destino deliberando qué hacer para ir.

Opté por aprovechar la situación y sacarle lo mejor posible a esta experiencia cumpleañera. Así que fui a visitar a mi padre, el cuál vive a 10 pesos de taxi desde Retiro. Llego, preparado para una mateada, toco el portero eléctrico… toco el portero eléctrico… toco el portero eléctrico. Dejo de tocar el portero eléctrico. Evidentemente alguien debe estar riéndose de mi desgracia. Apronto mi celular para llamarlo… Aristimuño que me acompañó durante el viaje había ayudado a que mi celu se quede sin batería!!!!!! El de mi trabajo? Motorola con batería fundida, no se banca un viaje largo.

TAXI!!!!!!!! “A Plaza Italia por favor”… _Agarro el bajo. Dice el taxista.

Íbamos camino al bajo y entre obras de la repavimentación, controles de la policía, un accidente que obstaculizaba el transito, una protesta de no sé qué coño, el tránsito constipado de la cuidad y las anécdotas del simpática taxista… llegamos a Plaza Italia, donde tomaría el colectivo que me llevaría un poquita más cerca de mi casita.

Como no podía ser de otra manera, cuando estaba cerrando la puerta del taxi si va el colectivo que tenía que tomar… y mientras gruñía un rato, la lluvia de la noche anterior había dejado un charquito, el cual se trasladó desde el posito en el que descansaba hasta mi vestimenta de viajero cansado…

Salpicado con el agua pulcra de la calle (anteojos incluidos) me dispongo a esperar el próximo colectivo. Como si fuera una película de repetidas escenas gastadas pero cómicas… empieza a llover. Con la mochila de una tonelada de peso y la otra con la cámara y la compu adentra, busco refugio, aunque me gusta la lluvia, pero la tecnología no se lleva bien con el agua.

Llega el colectivo, subo mientras el simpático chofer mi pregunta: _un mal día hoy?... sonrisa sarcástica, suficiente respuesta.

Desde que subí al colectivo no pasó nada más… pero ya había sido suficiente como para contarlo en un Blog.

Bajo en Pilar, tomo un remmis y llego a casa cuatro horas después de mi horario habitual.

Supuse la preocupación de mi vieja, y mi hermana que siempre me espera ansiosa… Estaba la puerta cerrada con llave. Mis llaves las tenía en el rincón más incómodo y difícil de alcanzar. Con las llaves en la mano y el contenido de mi mochila de una tonelada en la vereda (las llaves estaban bien en el fondo), abro la puerta. Entro esperando un Feliz Cumple!!!... luces apagadas, persianas bajas… inspección ocular, y como resultado: la casa vacía. NO HABIA NADIE!!!!!!!!! Habrán ido a la policía a denunciar mi desaparición?.... no……. No era para tanto. Cerca del mediodía llega mi vieja que había salido a comprar: _ Ya llegaste?... que pregunta más sarcástica no? _NO ME VES?!!! Era obvio que ya había llegado… Por qué me lo pregunta?

Despierta a mi hermanita y les cuento el periplo vivido.

Sin demasiados sobresaltos pasan las horas. Llega la noche y cena con las personas que quiero, madrina incluida. Anécdotas del parto. Risas. Y a las cuatro de la mañana a la cama.

Lunes ocho de febrero, me dispongo a hacer algún trámite importante por la mañana. Remmis que no viene, tren que se va sin mí, colectivo que no llega (los medios de trasporte público no me quieren). En resumen: tendría que haber vuelto a casa a las diez de la mañana… eran las tres de la tarde y recién le decía al remmisero la dirección de casa. Cinco horitas de atraso.

Pasa la tarde, con siesta de por medio. Voy a tomar el colectivo de vuelta a la rutina de mi trabajo en Corrientes.

_”asiento 58” dice el chofer…

_”el último es el 55” dije yo.

_”donde está el auxiliar” pregonaba a viva voz…

Hace aparición mi amigo de la otra vez, el que me hizo ir hasta Retiro, gastar un dineral en taxi, que me mojen descaradamente y que el chofer del colectivo se burle de mí……

_”Hola Amigo… te acordas de mi?” le pregunto.

_”Cómo olvidarte” me responde.

Por lo menos me hice un amigo nuevo, pero por las dudas no comí la comida que nos sirven, podría contener algún fluido de alguna glándula de mi nuevo amigo.

Nueve de febrero a las 00:25, viajando con mi amigo sentado atrás viendo una película de Mandela y escuchando Aristimuño y Johansen con mi celu. Escribiendo para publicarlo a la noche. Tal vez me corten la luz o internet jaja!!!

¿Qué me deparará el futuro?

Ah!, el asiento. Bueno, saqué el 58 porque es individual y yo soy antisocial… y los tres individuales estaban ocupados. Así que no quedó otro que sentarme en uno de dos asientos, se supone que no va a subir nadie al lado mío.

Igual no está nada mal este asiento. Tal vez la próxima vez saque en este lugar.

5 comentarios:

Lorena dijo...

Hola!
Entre para chusmear tu "Olga" , jaja, soy una fiel admiradora de Liniers y leo siempre su blog, asi llegué al tuyo y aqui me vez, chusmeando un poco. Me encantaron las fotos del cielo y de la luna, siempre me frustró darme cuenta que las fotos que yo les tomaba a las estrellas nunca se veian o aparecian como insignificantes puntitos, pero las tuyas se ven re bien, será cuestión de tener la cámara indicada!
En fín, felicitame a la artista por tan linda Olguita y te dejo un Feliz Cumpleaños y que tengas un año "extraordinariamente" ESPECIAL.
Saluditos
Loreley

Valèrie dijo...

¡Pobre Sam! ¿Algo más? ¡Desde los primeros respiros ya te precedía una historia de sobresaltos e incidentes!
Lo bueno es que quedan como anécdotas y aunque en el momento uno tenga ganas de llenar un libro de quejas...después son esas mismas cosas las que nos hacen reír cada vez que las contamos :)
Recién ahora veo esta entrada y no pude saludarte por tu cumpleaños :( espero que pese a los accidentes de horarios, colectivos y remises hayas pasado un lindo día...
Un fuerte abrazo!

Maria Mercedes dijo...

MUY BUEN BLOG !!!!!!!! BESOS.

Valèrie dijo...

Sisi, Lisandro compatibiliza con el otoño :) Tengo unas ganas de volver a verlo en vivo!

nati dijo...

Algunos nacen con estrellas, otros nacen estrellados. Es un chistecito igual, no seamos pesimistaaaaaaaas, HAPPY BDAY y gracias por tus palabras! De verdad. Y gracias por leerme.