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sábado, 19 de marzo de 2011

La Tincha

Paso mucho tiempo desde la última entrada... pero no voy a hablar del tema.
 Hoy mi vida me toca "vivirla" en el Chaco, trabajando para un acueducto... y extraño muchas cosas de mis días en Corrientes.
 Hoy estaba escuchando un tema que habla de una carpincha llamada La Tincha y me acordé cuando fuimos mi novia y yo al Parque Nacional Laguna del Iberá. Es que en el camino encontramos varios carpinchos, pero una era muy tierna porque tenía cachorritos... como La Tincha del chamamé que estaba escuchando hoy mientras trabajaba.


lunes, 26 de octubre de 2009

reencuentro

Lunes 26 de Octubre de 2009 a las 23:18 Hs.



Reencuentro


Existe algo mejor que reencontrarse con una vieja amistad y recordar los mejor momentos de tu vida?... si, mejor que eso es hacerlo en el preciso lugar donde acontecieron los hechos.
Resulta que yo era hace unos años un alma perdida que deambulaba por la geografía aprovechando la falta de trabajo y la abundancia de tiempo. Así conocí mucha gente interesante en lugares interesantes. Pasaron los días y éste humilde geógrafo había conseguido un trabajo lo suficientemente bueno como para crecer en su profesión. Y la elección fue tomada. Pasaron los años y éste tonto geógrafo pensaba en la elección tomada y no sabía si había sido lo correcto, pero siguió con su vida alejándose de su pasado “aventurero”, dejando a la añoranza como única compañera de su nostalgia.
Era cuestión de tiempo para saber si había hecho lo correcto. Esta incertidumbre era bien justificada por el pasado reciente. Cabe destacar que esos mejor momentos de la vida eran clara consecuencia de una decisión que había tomado antes de empezar a deambular. Una semana antes de aquel memorable Mayo de 2003 una inescrupulosa llamada me ofreció un tentador trabajo con buena paga y “futuro” en el mercado. Una semana después con un presupuesto escaso el alma empezó a deambular por la montaña y cuevas sanjuaninas. La próxima vez que tocó decidir la elección fue otra. Es que había que darle una oportunidad a la profesión.
El tiempo pasó y la curiosidad del tonto geógrafo lo llevó por lugares impensados y a asumir responsabilidades laborales. Tales fueron las responsabilidades que una vez estuve a tan solo 200 Km de mis queridas cuevas y no tuve tiempo para visitarlas.
La vida es sabia y el destino se escribe con nuestras decisiones (al menos eso es lo que pensamos).
Pasaron seis años de aquellos momentos y la sorpresa puede encontrarse a la vuelta de la esquina o conectada en Internet.
Era domingo por la noche y la monotonía de un pueblo correntino lleva a éste tonto geógrafo a buscar refugio en la red. Segundos antes de desconectarme inicia sesión la persona menos esperada. Era él. Mi gran amigo. Uno de los compañeros de aventuras. Hacía cuatro años que no sabía de su existencia. Cuatro horas de chat nos llevaron por todos y cada uno de los lugares recorridos en aquellos maravillosos años. Sin duda aprendí para qué sirve Internet.
El 13 de Noviembre volveremos a vernos, en San Juan. Rodeo es un pueblito precordillerano que me llenó de recuerdos y a él también. Así que vamos a reencontrarnos personalmente en ese lugar. Y cada vez que me acuerdo de esos días incontables imágenes pasan frente a mis ojos. Y voy a volver. Así de simple.
La ansiedad me corroe el cerebro, y me encanta tener esa sensación. Seguro que el reencuentro marcará la continuación de mis días “deambulantes” pero con otro estilo. Mas bien no tan sistemático como aquella vida que estaba por llevar sino mas bien algo así como “en cuotas”. Mi vida soñada pero en cuotas. Para mitigar la rutina.
Ya no soy el mismo de antes. Pero seguramente cuando vuelva de este viaje tampoco seré el mismo que ahora y me encanta mutar.