domingo, 11 de abril de 2010
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domingo, 21 de marzo de 2010
un buen domingo
Tomando tereré con jugo de Naranja-Frutilla-Kiwi (natiwi), con un cuarto de Melón, escuchando un poco de Drexler, Aristimuño y Pedro Guerra en la compu que saque al patio trasero sobre una vieja mesita debajo la cual y sobre mis pies descansan Amélie, su hermana Laica y su amiga Danna con un sahumerio recién prendido, es como estoy terminando este lindo domigo.
Comenzó temprano, alrededor de las ocho cuando Amélie y las visitas necesitaban que les abra la puerta del fondo para que hagan de las suyas. Así que me levanté y aproveché la situación para tomar unos mates.
Cabe mencionar que éste es el primer domingo que paso en esta casa y todavía existía la posibilidad que hubiera algún vecino que quiera que todo el barrio se entere que tiene un potente equipo de música.
Abro todas las ventanas dejando entrar la claridad de la mañana acompañada de una suave y fresca brisa con aroma a pasto mojado por el rocío, que se mezclaría con el perfume del sahumerio que prendí (los de sai baba)… saqué las cosas del mate al patio trasero que tiene una galería y disfruté mucho esos minutos. Minutos en los cuales sonaba la música de la mañana. Música interpretada por varios pajaritos que se posaban a mirarme tomar mates.
Pasó la mañana y me dispuse a cocinarle a mis visitas. Hoy, como es domingo: asado.
Sería el segundo asado que cocinara en lo que va de mi vida, es una buena ocasión para no recibir quejas jaja. Prendo el fuego, pongo el carbón y cuando estaba dispuesto a empezar a poner la carne en la parrilla, me llama un amigo, Alejandro el dueño de Laica y Danna. Me invita a comer Sorrentinos caseros que cocinó su mujer. Eso es algo que no se puede rechazar. El asado quedará para la próxima edición.
Amontono las brazas, suben las niñas a la camioneta donde sonaba Aristimuño y vamos a comer sorrentinos. (que rico que está el melón)
Para las tres de la tarde los sorrentinos ya son historia y nosotros emprendemos el regreso a casa, a terminar lo que habíamos empezado.
En la parrilla quedaba algo de brazas, así que aproveché e reinicié el fuego con ellas. Mientras se asaba la carne traté de lavar la camioneta, cosa que es bastante difícil cuando se tiene a Amélie y Laica tratando de atrapar el chorro de agua que sale de la manguera. Completamente empapados (la camioneta, Amélie, Laica y yo) terminamos revolcados en el pasto (salvo la camioneta) luchando sin tregua alguna al son de Bob Marley.
Después de “lavar” la camioneta, la corro un poco y descubro la tonelada de barro que salió de sus ruedas (hace unos días llovió). Así que ahora le toca al piso del patio. Otra vez una lucha sin tregua entre las niñas y el chorro de la manguera. Ganó el chorro.
Como recompensa por haberme ayudado a lavar la camioneta y limpiar el patio les doy un pedacito de asado a cada una y yo también lo prové… por ser la primera vez… (sería la segunda pero la primera hubo un señor que metió la mano así que no cuenta)
Recién terminamos de limpiar la chancada que hicimos y las niñas están agotadísimas. Yo estaba por hacer una planilla del trabajo para mañana pero me desvié un ratito para contarles algo de mi vida.
Fue un lindo domingo. El sol ya se escondió pero se nota su claridad todavía. Un mosquito tiene ganas de alimentarse conmigo. Una de las chicas tiene gases, o tenía porque ya se deshizo de él. Queda medio litro de tereré el la jarra, el otro medio litro está en mi panza. El melón estuvo muy rico. La música me acompaña. El sahumerio se consumió. Me picó el mosquito y me rasco. Sonrío. Soy feliz. Pienso que me gustaría poder compartir este momento con alguien, por eso lo comparto acá, es lo que tengo. Así está bien.
Tengo que ir a la lavandería a buscar la ropa limpia. Insisto: sonrío, soy feliz.
Gracias por compartir mi lindo domingo conmigo.
viernes, 19 de marzo de 2010
cadena de eventos
Y me detuve un instante a pensar cómo pasó que ese libro se encuentre en ese cajón esperando que lo lea de a poco.
El año 2003 se perfilaba como una etapa de cambios para mi vida. Pasaba el umbral de los “dieci” y cumplía veinte añitos.
Terminado ese año iban a quedar gravados en lo mas profundo de mi memoria momentos que añoro al recordarlos. Imágenes, pensamientos, personas, lugares, perfumes, experiencias…
En diciembre de 2002 un sanjuanino llamado Dante, organizó un curso de espeleología (investigación de cuevas) en su provincia. Yo fui uno de los invitados.
Era la primera vez que viajaba gratis. Pasajes, alojamiento y comida, todo de arriba.
Mi rol en ese curso era dar un taller de Topografía (yo soy Geógrafo) y eso fue lo que hice.
El curso se dictaba en el Aula Magna de la Universidad Nacional de San Juan. Y ahí estaba yo. Frente a mas de cien universitarios en un escenario donde daban cátedra personas extremadamente formadas. Ahí estaba yo. Flaquito como era, insignificante figura con un micrófono en la mano. Aterrado por cierto. Supongo que habrán pensado que iba a probar el micrófono, porque la verdad que no tenía aspecto de estar preparado para dar una clase.
Pero la dí. Fue un momento muy extraño. Y terminó con un gran aplauso. Agrandado estaba el enano.
Aparte de los cursos dictados en la universidad también hicimos unas salidas a algunas cuevas.
Rodeo, se convertiría en mi destino favorito para cuevear desde el momento que lo ví desde la ventana del ómnibus. Después de un breve paseo por algunas cuevas miré a los ojos a mi amigo Mario (un cordobés con el que hacía rato que nos juntábamos para hacer espeleo) y no hizo falta decir nada. Ya habíamos organizado un viaje de unos cuantos días para explorar la zona.
Pasó el tiempo y llegó el mes de Mayo de 2003. En la terminal de ómnibus de San Juan capital nos encontramos. Mario estaba acompañado con un guía de turismo del Parque Nacional Sierra de Las Quijadas (provincia de San Luis), nos presentamos y encaramos rumbo al Oeste.
Era en la fecha donde se tenía que votar la segunda vuelta de las elecciones que al final ganó Kirchner, pero no viene al caso aunque hay una anécdota con eso.
Fueron unos días absolutamente inolvidables. Pero la idea era pensar qué me llevó a tener un libro de Osho en mi oficina…
Dormir dentro de las cuevas, vivir como lo hacían hace miles de años me hizo conocerme un poquito mas.
Una vez que se nos acabaron las provisiones tuvimos que optar por volver a la civilización y dar por terminada nuestra gran aventura.
Estaba por comprar mi pasaje a baires y Daniel me ofrece ir a San Luis… ¿por qué no? Total mi novia pensaba que iba a llegar en dos semanas pero ya le calculó unos cuántos días mas… un mes.
Pasaron los días en San Luis, viviendo dentro del Parque Nacional. Armando una rutina.
Por la mañana, antes que amanezca me iba caminando unos doscientos metros hasta un barranco donde se veía un paisaje monumental… y cuando salía en sol se disfrutaba mucho mejor los colores rojos de las rocas del lugar.
Uno de esos días llegan dos porteños al campamento del parque. Se contactan con Daniel y nos vamos a recorrer los senderos que yo ya conocía de memoria.
La buena onda de esta gente llevó a Daniel a ofrecerles una excursión “prohibida” que incluía pasar la noche en el medio del valle que conforma el parque. Obviamente aceptaron y yo de fiel compañía.
Rubén es el nombre del mas carismático de los dos porteños, con el cuál tuve charlas muy interesantes. Me preguntó qué hacía yo allá? Y le respondí que no tenía nada que hacer en Buenos Aires y que volvía de otro viaje. ¿Y vos a qué te dedicas?, le pregunté. _ “soy discípulo y doy charlas y seminarios sobre las enseñanzas de Osho. Viajé a India y estuve en su comunidad escuchándolo y aprendiendo de él. Ahora viajo dando conferencias sobre sus enseñanzas. Trabajo mucho en Canadá. Además hago masaje tailandés”
Luego de muchas horas de transmitir nuestras vivencias, Rubén (este magnífico personaje) me dice:_”te admiro. La tenés clara! Tu manera de pensar, lo que hacés… a tu edad” ¿él me admira? Estamos todos locos!
Volví a Buenos Aires y fui a ver a un amigo que tenía un campo cerca de donde vivía en ese momento, Pilar. Jorge, mi amigo del campo, es otro personaje magnífico, que con sus 60 años tiene mas ganas de vivir que muchos otros que conozco. Hacía poco menos de un año que nos conocíamos y cada vez que iba en mi bici a verlo, quedábamos horas y horas charlando. Y luego de un par de buenos vinos, compartir mis andanzas por la cordillera de los Andes y música clásica de fondo me iba a dar unas vueltas por el parque alrededor de la casa y luego me iba a casa o me quedaba allá. En invierno era una costumbre quedarme al lado de la estufa a leña con uno de sus tantos libros.
En una de esas charlas, mientas él hablaba sin para, como es su costumbre, me acordé de Rubén (el que conocí en San Luis) y yo sabía que de algún lado me resultaba familiar la forma de hablar de uno y de otro. Y le pregunto a Jorge, interrumpiéndolo en su reflexión sobre la similitud de la pictografía precolombina y la filosofía oriental, qué sabe de Osho.
Alrededor de una hora se explayó (cosa que es bastante poco) de su resumen de la filosofía de Osho. Y se acercó a sus libros y sacó uno, precisamente de Osho.
Y ahí estaba yo, sentado al lado de la estufa a leña leyendo “Los Tres Tesoros, Vida, Amor, Risa”
Y hoy estoy en mi oficina, ayudando a una empresa a ganar casi cinco millones de pesos por mes, con un libro de un filósofo y maestro indú cuya reflexión lleva al autodesconocimiento y a dejar de lado lo material para encontrar lo espiritual. Pero después se contradice. Cosa que es normal en Osho. Además de escuchar a Kevin Johanse, otro de esa rama filosófica. Que haciendo memoria, Rubén me había comentado de Johansen como alguien muy zen y de música linda.
El sábado 27 de marzo vamos a ir a ver nuestro tercer recital de Johansen con mi hermana, otra que se está adaptando a la filosofía zen... por lo menos con la música.
jueves, 18 de marzo de 2010
despertar
Una Vez...
una vez estuvo cerca del amor
de las alas y el misterio
de gustarse en el espejo
y esa vez no supo nada del dolor
por las calles y los versos
poco a poco fue creyendo
y el mar la lluvia y los balcones
oliendo a jazmín
y el libro de los besos y las flores
con todo y por ti
pero dudó
otra vez estuvo cerca del amor
y las gentes y las caras
no existían ni contaban
y esa vez se hizo más fuerte y no dudó
y las horas encantadas
ni corrían ni pasaban
y el mar...
pero lloró
cuántas veces cerca
cerca del amor
casi lo tocó y lo acarició
y casi estuvo cerca
de abrazarlo y se escapo
una vez estuvo cerca del amor
si es que estuvo cerca del amor
luego fue que estuvo cerca del amor
y el futuro no pensado
se hizo enorme y hubo un árbol
y esa vez como un ángel no lloró
y el amor tomó su mano
y fue un niño y fue un anciano
y el mar...
pero temió
PD:(siento que está hablando de mí)
de las alas y el misterio
de gustarse en el espejo
y esa vez no supo nada del dolor
por las calles y los versos
poco a poco fue creyendo
y el mar la lluvia y los balcones
oliendo a jazmín
y el libro de los besos y las flores
con todo y por ti
pero dudó
otra vez estuvo cerca del amor
y las gentes y las caras
no existían ni contaban
y esa vez se hizo más fuerte y no dudó
y las horas encantadas
ni corrían ni pasaban
y el mar...
pero lloró
cuántas veces cerca
cerca del amor
casi lo tocó y lo acarició
y casi estuvo cerca
de abrazarlo y se escapo
una vez estuvo cerca del amor
si es que estuvo cerca del amor
luego fue que estuvo cerca del amor
y el futuro no pensado
se hizo enorme y hubo un árbol
y esa vez como un ángel no lloró
y el amor tomó su mano
y fue un niño y fue un anciano
y el mar...
pero temió
martes, 16 de marzo de 2010
...
Martes 16 de Marzo de 2010 a las 08:30 Hs.
Hace muchos días que no publico nada y no podría decir la razón real. Simplemente no escribía. En realidad si escribo pero no lo publico. Tal vez sea porque hice muchas cosas y no tuve tiempo para contarlas… como dije, no podría decir la razón real.
Lo que sí sé es que me mudé el domingo pasado y es una de las mejores cosas que pude hacer, por el simple hecho de que ayer lunes a la mañana (primer día de trabajo después de la mudanza) a las cinco de la mañana, estaba sacando la camioneta del garaje y cuando cierro el portón levanto la mirado y veo el cielo… vinieron a mi recuerdos de mi buena época de “pobre”, cuando tenía el tiempo (pero no el presupuesto) para viajar y alimentar el alma con imágenes, aromas, sonidos… recuerdos. Recuerdos que hoy me ayudan a seguir con esta vida que me toca vivir. Hoy tengo el presupuesto pero no el tiempo jaja.
La vida es muy irónica y cruel. Y definitivamente no soy una persona materialista, porque puedo asegurar que estaba “lleno” (no sé de qué) cuando tenía que arreglármelas con un peso con cincuenta por día de presupuesto (después de haber comprado los pasajes de ida y vuelta y la comida para los días que duraba la expedición) en la precordillera de San Juan, que nos alcanzaba para un pan casero por día; pero también alcanzaba para ver un eclipse completo de luna en medio de la nada, para descubrir cuevas y ser el primer ser humano que pisa ese lugar, para escuchar el silencio, mirar el infinito, nutrirse con la sabia raíz del suelo, despertarse dentro de la misma cueva que alguna vez alguien hace mas de mil años hacía lo mismo que nosotros en ese momento… vivir. Ese presupuesto también me alcanzaba para sentirme completo, feliz, alguien que tiene algo para contarle a sus nietos, alguien fuera de lo común, alguien que esperaban a la vuelta de un viaje para que contara su experiencia… alguien que con un peso con cincuenta diario formaba un recuerdo que ahora, siete años después lo añora el un Blog.
Siete años! Siete años teniendo la oportunidad de volver a cada momento a la montaña y a la vida que quiero. Siete años de cobardía, miedo a llegar a los 30 sin auto, sin casa. Miedo a no ser alguien común. Miedo a respetar mis convicciones. Miedo a seguir mis instintos. Miedo a ser feliz.
Si veinte años no es nada, entonces siete es el 35% de esa nada. Por lo tanto es menos de la mitad de nada. Eso no quiere decir que tengo que esperar trece años para hacerle caso al tango.
“Nostalgia Andina” me autodiagnostique para este tipo de situaciones. Ayudado por la música y alguna foto que ronda por el disco rígido de mi compu. Es una patología que tiene cura. Pero parece ser que no quiero automedicarme…
A fines del mes pasado me di cuenta que Facebook sirve para algo. Me conecté con un ex-colega espeleólogo y nos pusimos al día con nuestras vidas. No nos vemos hace como siete años. Él sigue con el tema de las cuevas además de trabajar. Tiene la ventaja que vive en Malargüe, al sur de Mendoza y le quedan accesibles las cuevas… claro que no es excusa, porque si fuera por mi podría tomar un colectivo e irme a cuevear… pero a veces hay cosas que pasan a segundo plano por comodidad. Es mucho mas fácil tomarme un micro a Bs. As. Y pasar cuatro días sentado en mi antigua casa, que tomarme tres colectivos, dormir en carpa y caminar todo el día escalando y explorando cuevas… es mucho mas fácil comprarme una compu nueva, un LCD de 32´, celu nuevo, cámara profesional (de esa no me arrepiento) y un montón de “elementos”… que gastarme ese dinero en viajar y darle de comer al alma.
Al alma hay que darle de comer un poco de risas y caramelos… eso dice mi amigo Lisandro Aristimuño. ¿Qué mejor caramelo para el alma que el dulce sabor de la montaña? ¿Qué mejores risas que la que esboza mi boca cuando recuerdo esos momentos?
¿Necesito algo mas para darme cuenta de lo que quiero? Es una pregunta bastante idiota, porque es obvio que sí sé lo que quiero para mi vida. Es solo cuestión de dar el primer paso. El resto viene solo.
Creo que ya el envión para dar ese primer paso ya lo hice. Compré un par de cosas que necesito para volver al ruedo. Lo que pasa es que cuando era feliz me faltaban cositas necesarias para la actividad, que en ese momento era inaccesible dado mi presupuesto… ahora voy a aprovechar las vueltas de la vida para hacerme de equipo para la montaña, cuyos precios están en Euros… es solo cuestión de tiempo para que escriba en este mismo Blog mis andanzas por los Andes.
Las decisiones son tan difíciles de tomar porque van forjando nuestro futuro. Pero estoy seguro que la vida que llevo hoy y la que añoro son compatibles. Solo necesito encontrar la ecuación adecuada y calcular un promedio de ambas. Azúcar para el alma + un buen presupuesto.
Gracias a una decisión estoy acá recordando mis mejores días… tal vez dentro de diez años, esté con un peso con cincuenta en el bolsillo apunto de comprar un pan casero, añorando los días en que contaba con una abultada cuenta bancaria y un laburo interesante… pero seguro que en ese momento voy a tener una sonrisa en mis labios.
lunes, 15 de marzo de 2010
como dice el viejo y conocido refrán:
martes, 9 de febrero de 2010
FELIZ CUMPLEAÑOS A MI!!!
Martes 09 de Febrero de 2010 a las 00:20 hs
Un seis de febrero de 1983 en un departamento de una portería de un edificio del barrio de Retiro en Capital Federal empecé a fastidiar a la que sería mi mamá de ese día en adelante. Eran las dos de la mañana cuando por instinto empujé algo que hizo que la persona que llevaba en su vientre creyera que se había orinado en la cama… siendo en realidad el líquido amniótico que dejaba de ser mi hogar. Lo último que alcancé a comer a través del cordón umbilical fue el pollo al horno que habían cocinado la noche anterior.
Esa joven pareja que serían mis padres habían conseguido un trabajo temporal haciendo una suplencia a un encargado de edificio cuya esposa sería mi madrina. Estaban pasando unos días en ese pequeño departamento, descansando del hotel donde Vivian, tratando de conformar una familia.
Esa noche del cinco de febrero de 1983 mi futura mamá había lavado toda su ropa salvo lo que tenía puesto… resulta que lo que tenía puesto sufrió daños colaterales a través del líquido amniótico. Por lo tanto la ropa de mi futura madrina sería la indicada para ir al hospital.
Mientras mi futura mamá se preparaba para dar a luz a un hermoso ejemplar de humano, el que sería mi padre realizó una maratón al hotel donde habían dejado mi primer muda de ropa y el bolsito correspondiente que justo ese día fue el único que lo dejaron el hotel… (Las leyes de Murphy me acompañarían el resto de mi vida).
Un amable taxista llevó a la parturienta al Hospital Rivadavia junto a su esposo. Eran alrededor de las seis de la mañana de ese domingo cuando un ansioso cachorro de humano no dio tiempo al partero ni siquiera a ponerse los guantes y creo que no se lavó las manos. Pero resulta que en un acto de valentía el ciudadano número treinta millones setenta y ocho mil quinientos y pico saldría de su refugio, preparado para crecer, aprender, madurar y morir.
Veintisiete años después ese humano un poquito más maduro se embarca una noche del cinco de febrero camino a ver a su madre.
Salí de Corrientes esa noche y a los dos minutos pasada la medianoche (ya era seis de febrero), el autobús tuvo que detenerse en la ruta por la severidad de la tormenta. Mientras el colectivo se mecía de un lado al otro, los primeros minutos de mi cumpleaños número 27 los pasaba sonriente viendo y viviendo la hermosa tormenta eléctrica que nos tenía atrapados. Pasan las horas y ya habían pasado las seis de la mañana (hora oficial de mi nacimiento)… Murphy empezaba a hacerse presente.
Obviamente lo único que quería era llegar lo antes posible a casa, porque esperaban ansiosos al cumpleañero… por lo tanto iban a pasar cosas que solo pasan cuando menos las necesitas. Las cuales paso a enumerar:
Ya pasadas las seis, me despierto de mi interrumpido sueño y noto algo raro en el paisaje… “nos pasamos de Escobar” le dije a mi conciencia… (Bajándome en Escobar, cincuenta kilómetros antes de capital federal, y tomándome un remmis a las seis y media estoy en casa). Con toda la amabilidad que el caso requiere, le hablo a auxiliar de abordo y le planteo su incompetencia en su trabajo, su falta de respeto, su ineptitud y exijo el pago de un taxi desde Retiro a Escobar… con toda la amabilidad que el caso requiere el auxiliar me invita amablemente (con un tono tembloroso en su voz) a que me siente en mi lugar. Con toda la amabilidad que el caso requiere pido al auxiliar que me diga su nombre así puedo quejarme en las oficinas de su empresa para expresar mi disconformidad con su labor. Con toda la amabilidad que el caso requiere se hizo muy bien el distraído invitándome otra vez a sentarme exponiendo que no es necesario que me haga el malo… Yo haciéndome el malo? Pagaría por verlo jaja.
Obviamente nunca supe cómo se llamaba el individuo, nunca me fui en taxi hasta mi casa y nunca fui a quejarme a las oficinas de la empresa de transporte.
Eran ya las siete y media de la mañana y estaba en Retiro, a 60 km de mi destino deliberando qué hacer para ir.
Opté por aprovechar la situación y sacarle lo mejor posible a esta experiencia cumpleañera. Así que fui a visitar a mi padre, el cuál vive a 10 pesos de taxi desde Retiro. Llego, preparado para una mateada, toco el portero eléctrico… toco el portero eléctrico… toco el portero eléctrico. Dejo de tocar el portero eléctrico. Evidentemente alguien debe estar riéndose de mi desgracia. Apronto mi celular para llamarlo… Aristimuño que me acompañó durante el viaje había ayudado a que mi celu se quede sin batería!!!!!! El de mi trabajo? Motorola con batería fundida, no se banca un viaje largo.
TAXI!!!!!!!! “A Plaza Italia por favor”… _Agarro el bajo. Dice el taxista.
Íbamos camino al bajo y entre obras de la repavimentación, controles de la policía, un accidente que obstaculizaba el transito, una protesta de no sé qué coño, el tránsito constipado de la cuidad y las anécdotas del simpática taxista… llegamos a Plaza Italia, donde tomaría el colectivo que me llevaría un poquita más cerca de mi casita.
Como no podía ser de otra manera, cuando estaba cerrando la puerta del taxi si va el colectivo que tenía que tomar… y mientras gruñía un rato, la lluvia de la noche anterior había dejado un charquito, el cual se trasladó desde el posito en el que descansaba hasta mi vestimenta de viajero cansado…
Salpicado con el agua pulcra de la calle (anteojos incluidos) me dispongo a esperar el próximo colectivo. Como si fuera una película de repetidas escenas gastadas pero cómicas… empieza a llover. Con la mochila de una tonelada de peso y la otra con la cámara y la compu adentra, busco refugio, aunque me gusta la lluvia, pero la tecnología no se lleva bien con el agua.
Llega el colectivo, subo mientras el simpático chofer mi pregunta: _un mal día hoy?... sonrisa sarcástica, suficiente respuesta.
Desde que subí al colectivo no pasó nada más… pero ya había sido suficiente como para contarlo en un Blog.
Bajo en Pilar, tomo un remmis y llego a casa cuatro horas después de mi horario habitual.
Supuse la preocupación de mi vieja, y mi hermana que siempre me espera ansiosa… Estaba la puerta cerrada con llave. Mis llaves las tenía en el rincón más incómodo y difícil de alcanzar. Con las llaves en la mano y el contenido de mi mochila de una tonelada en la vereda (las llaves estaban bien en el fondo), abro la puerta. Entro esperando un Feliz Cumple!!!... luces apagadas, persianas bajas… inspección ocular, y como resultado: la casa vacía. NO HABIA NADIE!!!!!!!!! Habrán ido a la policía a denunciar mi desaparición?.... no……. No era para tanto. Cerca del mediodía llega mi vieja que había salido a comprar: _ Ya llegaste?... que pregunta más sarcástica no? _NO ME VES?!!! Era obvio que ya había llegado… Por qué me lo pregunta?
Despierta a mi hermanita y les cuento el periplo vivido.
Sin demasiados sobresaltos pasan las horas. Llega la noche y cena con las personas que quiero, madrina incluida. Anécdotas del parto. Risas. Y a las cuatro de la mañana a la cama.
Lunes ocho de febrero, me dispongo a hacer algún trámite importante por la mañana. Remmis que no viene, tren que se va sin mí, colectivo que no llega (los medios de trasporte público no me quieren). En resumen: tendría que haber vuelto a casa a las diez de la mañana… eran las tres de la tarde y recién le decía al remmisero la dirección de casa. Cinco horitas de atraso.
Pasa la tarde, con siesta de por medio. Voy a tomar el colectivo de vuelta a la rutina de mi trabajo en Corrientes.
_”asiento 58” dice el chofer…
_”el último es el 55” dije yo.
_”donde está el auxiliar” pregonaba a viva voz…
Hace aparición mi amigo de la otra vez, el que me hizo ir hasta Retiro, gastar un dineral en taxi, que me mojen descaradamente y que el chofer del colectivo se burle de mí……
_”Hola Amigo… te acordas de mi?” le pregunto.
_”Cómo olvidarte” me responde.
Por lo menos me hice un amigo nuevo, pero por las dudas no comí la comida que nos sirven, podría contener algún fluido de alguna glándula de mi nuevo amigo.
Nueve de febrero a las 00:25, viajando con mi amigo sentado atrás viendo una película de Mandela y escuchando Aristimuño y Johansen con mi celu. Escribiendo para publicarlo a la noche. Tal vez me corten la luz o internet jaja!!!
¿Qué me deparará el futuro?
Ah!, el asiento. Bueno, saqué el 58 porque es individual y yo soy antisocial… y los tres individuales estaban ocupados. Así que no quedó otro que sentarme en uno de dos asientos, se supone que no va a subir nadie al lado mío.
Igual no está nada mal este asiento. Tal vez la próxima vez saque en este lugar.
martes, 2 de febrero de 2010
Feliz-feliz...Alegre-alegre
Resulta que me entero de alguna que otra cosita, bastante importante, pero que tenia que saber. Así que no me puedo quejar… yo pedí sinceridad y llego; tarde pero llego. Y bueno, son esas cosas que no pasaron antes porque no tenían que pasar. Sino que tenia que salir a la luz ahora. No se si es el destino, dios o la vida. Pero que te dan ganas de mandar a todos de vuelta al lugar de donde nacieron… pero la vida sigue. Y lo que no te mata te hace mas fuerte. Y no es tan malo sentirse triste por algún momento. Total la tristeza pasa y se convierte en un recuerdo, una experiencia mas en la vida que tratamos de elegir.
No da la cosa para filosofar pero solo se puede ser feliz. No podes “ser” triste. Estás triste, no sos triste. La tristeza pasa y volves a ser feliz. En realidad hay que celebrar la tristeza. Si no fuera por ella no sabríamos cual es la antitesis, o sea la felicidad. Voy a ser feliz, como me lo propuse hace unos días… pase lo que pase. Y me voy a poner contento cuando me sienta triste, porque sé que después voy a ser un poco mas grande, alguien con mayor experiencia. Alguien que se alegra de sufrir… alguien completamente LOCO.
domingo, 31 de enero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
Jugando a ser fotógrafo III
domingo, 10 de enero de 2010
RUTINA,hermosa rutina
Miércoles 06 de enero de 2010 a las 14:30 hs.
Rutina: que linda es la rutina!!!!!!!
No estoy loco. Bueno en realidad si, pero no por decir esto.
Si! La rutina es linda y es lo mejor que puede pasar.
Además seamos sinceros… el humano es un animal rutinario. Hasta las vacaciones se convierten en rutina. Una vez que planificas algo y lo cumplís, pasa a ser rutina. Armar las valijas, preparar el viaje, viajar, llegar, Hotel o camping, city tour o caminatas. Hasta escalar una montaña es rutina!!!
Hay que ser francos (aunque nos llamemos de otra manera, Franco siempre la liga), por ejemplo yo de un día para el otro, en medio del receso de fin de año (19 de Diciembre al 4 de Enero, costumbre del trabajo en Obra) decidí irme a Córdoba a pasar año nuevo con la familia de mi viejo… HO!, has roto la rutina!!!! Mentira, porque estuve cinco horas planificando las cosas…. Jajaja que antipático que me volví jaja.
Pero hablando en serio la rutina está bueno, porque si no fuera por ella no trataríamos de hacer lo posible para cortar con ella o que no se note tanto. No tiene nada de malo. Cuando éramos cazadores-recolectores también teníamos rutina y cazábamos los mismos bichitos y recolectábamos las mismas plantitas… hasta que un día decidimos romper con la rutina y hacer casitas, criar animales y sembrar para cosechar la comida; la propiedad privada, las guerras, la paz, tribus, reinos, imperios, naciones, racismo, políticos… todo por romper la rutina.
Acá estoy, escribiendo incoherencias para romper con la rutina del trabajo. Eso que recién es el tercer día…
domingo, 29 de noviembre de 2009
Jugando a Ser Fotógrafo
Esta foto me encanta. Siempre quise sacarle una foto a la Luna en primer plano... aunque todavia falta un poco de zoom para que se vea mejor. Pero así está bien. Son 300mm y por ahora está bueno.
Por esta ventana entra Amélie a "jugar" con la Play... lo único malo es que los perros juegan a las mordidas
Otro paseo en hora de comida en la obra, con la réflex y su lente de 300mm a mano
Me gusta la Luz que sale detrás de las nubes.
Estuve varias tormentas y mas de 50 fotos para atrapar un rayo... éste es el fondo de escritorio de mi compu.

